En una decisión trascendental para el sistema bancario argentino, el Gobierno ha convertido al Banco Nación en una Sociedad Anónima, a través del decreto 116/2025. Esta transformación, anunciada en la madrugada de este jueves por el presidente Javier Milei, busca modernizar la entidad, mejorar su eficiencia y facilitar la entrada de capital privado. Si bien no implica una privatización total, abre la puerta a una nueva etapa para el banco estatal.
Según el decreto, el régimen de Sociedad Anónima ofrece una mayor flexibilidad en la gestión del banco, permitiéndole competir de manera más igualitaria con otras entidades financieras. De acuerdo con los detalles del decreto, este cambio eliminará restricciones previas que limitaban la capacidad del Banco Nación para acceder a nuevas fuentes de financiamiento y desarrollar estrategias comerciales más dinámicas y eficientes.
“Este paso busca modernizar la estructura jurídica y operativa del banco, permitiendo una gestión más ágil, profesional y alineada con las mejores prácticas del mercado financiero”, se destaca en los considerandos del decreto. Además, se espera que esta transformación optimice la asignación de recursos, fortalezca la posición del banco en el mercado y potencie su capacidad de financiamiento, beneficiando tanto a los clientes como al desarrollo económico en general.
Para muchos, este cambio supone el fin de un régimen que, bajo la figura de Sociedad del Estado, otorgaba ciertos privilegios que dificultaban la eficiencia y la transparencia. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, explicó que la nueva estructura busca eliminar privilegios antiguos, como el artículo 31 que obligaba a los depósitos judiciales a ser realizados exclusivamente en el Banco Nación.
Miguel Ángel Arrigoni, presidente de First Capital Group, destacó que con la nueva estructura, el Banco Nación podrá recibir capital de bancos de fomento extranjeros y emprender proyectos asociativos con otras instituciones financieras, lo que lo convierte en una entidad más flexible y competitiva.
Una de las preguntas que surgen a raíz de esta transformación es si el Banco Nación podría, en el futuro, salir a la bolsa y capitalizarse con participación privada. Este modelo es similar al que siguió el Banco de Brasil, que logró capitalizarse en la bolsa de Nueva York bajo la presidencia de Lula da Silva. Para el Gobierno, la posibilidad de que un banco público argentino cotice en la bolsa es un paso hacia una mayor transparencia y eficiencia.
Guillermo Francos, jefe de Gabinete, ha citado el caso brasileño como un ejemplo a seguir. “Un banco que cotiza en la bolsa genera una serie de controles y transparencia en la gestión, lo que cambia absolutamente la concepción de la banca pública en Argentina”, afirmó.
Aunque la transformación es vista como una medida positiva por algunos expertos, también existen temores sobre las implicancias que podría tener en el futuro. La nueva figura jurídica facilita una privatización parcial o total, lo que preocupa a algunos sectores del peronismo y la oposición. “El Banco Nación es la columna vertebral del sistema bancario argentino y tiene un rol clave en el apoyo a las pymes y al campo”, advirtió Arrigoni.
Carlos Melconian, ex director del Banco Nación, también se mostró a favor de la nueva flexibilidad en la gestión y la transparencia, pero subrayó que la privatización debería ser tratada con cautela y solo bajo un enfoque técnico y despolitizado.
La transformación del Banco Nación en Sociedad Anónima representa un paso significativo hacia la modernización del sistema financiero argentino. Daniel Tillard, actual presidente del banco, expresó que este cambio es fundamental para mejorar la eficiencia, la transparencia y la capacidad de crecimiento de la entidad.
Desde el Banco Nación, también señalaron que esta reestructuración es crucial para continuar aumentando los préstamos a pymes y familias, además de ampliar su fondeo a través de la apertura de capital. Para llevar adelante esta transformación, será esencial contar con la aprobación del Congreso.
Con estos cambios, el futuro del Banco Nación parece encaminado hacia una mayor competitividad y profesionalización, aunque aún queda por ver cómo se concretarán los próximos pasos y si realmente se abrirá la puerta a la participación del capital privado.