Como tantas otras obras colosales, la Torre Ader, en la localidad bonaerense de Villa Adelina, está rodeada de toda clase de leyendas. Aún hoy, más de cien años después de ser inaugurado, el monumental edificio sigue siendo una atracción para el público, aunque pocos saben dónde queda y cómo llegar.
La historia, solo en parte documentada, dice que un ciudadano alsaciano de nombre Bernardo Ader, dueño de vastas extensiones de campo al costado de las vías del antiguo Ferrocarril Central Córdoba (actual Ferrovías, ex línea Belgrano Norte) y próspero fabricante de muebles, quiso levantar un castillo en las puertas de Buenos Aires con el correspondiente atalaya contiguo.
Se dio, empero, que sus dos hijos adolecían de tuberculosis, enfermedad que a comienzos del siglo XX prácticamente no tenía cura.
La idea de Ader era, entonces, levantar primero una torre alta donde sus retoños pudiesen disfrutar del aire puro como en la montaña. Justamente en esa época surgió con fuerza la práctica del tratamiento preventivo de la tuberculosis en las montañas, como en Davos (Suiza) y en Cosquín (Córdoba).
Sin embargo, la iniciativa llegó tarde: antes aún de haber siquiera iniciado la construcción de la monumental torre, ambos hijos de don Bernardo Ader fallecieron, presas de esta terrible dolencia.
No obstante ello, Ader decidió seguir adelante con su proyecto y el 9 de julio de 1916 colocó la piedra fundamental para el atalaya de 43 metros de alto, en homenaje del primer centenario de la declaración de la Independencia. Por ello se la conoció durante mucho tiempo como la Torre de la Independencia. El monumento de granito, ladrillos, mármol, cristal y bronce era visible desde gran distancia. Incluso hay fotos antiguas, de la década del 40, de la ya habilitada la parada Kilómetro 18 (hoy Carapachay), donde se distingue claramente en el fondo semejante construcción.
Al año, la torre fue terminada, aunque poco tiempo después don Bernardo falleció. Luego de caer en el olvido y deteriorarse por falta de cuidado y el paso del tiempo, hace unos años la comuna de Carapachay y el partido de Vicente López decidieron rescatar el torreón, declarándolo Monumento Histórico Municipal. En 2017 la provincia de Buenos Aires la declaró Bien de Interés Cultural. Vale la pena conocerlo, aunque hoy ya está rodeado de una apretada edificación industrial.
Para visitar los recintos de la Torre Ader, la página web del partido de Vicente López comunica los datos de contacto: Triunvirato 3400, 4765-3874.














